De tin-marin... ¿García o Humala? (De hecho)

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Desde hace ya varias semanas somo testigos de la ira de todo un pueblo contra las normas y leyes impuestas por el Estado y las empresas que, en vez de llevar desarrollo a las regiones, las explotan. Esto se tradujo en el llamado "Juliacazo"

Este problema ha cobrado ya varias víctimas, nos puso en emergencia y preocupó a más de uno, sin embargo, lo más importante tal vez sean las pérdidas y atraso que los mismos puneños se están generando, más del que otros ya les propiciaban.

Una pregunta que muchos se hacen es ¿quién debería de encargarse de poner mano dura frente a esta situación y resolverla como se debe, Ollanta o Alan?

Si bien esta es una situación difícil -puesto que nos encotnramos cerca de un cambio de mando- hay que rescatar algunas cosas.

El presidente García hizo oídos sordos cuando recibió una alerta del pueblo de Puno, pudiendo evitar todo lo ya acontecido con el diálogo y con tratos justos. Ahora nos encontramos inmersos en este problema que no solo afecta a ese sector del país, sino a todo el pueblo peruano.

Creo que lo más sensato sería que ambas partes tomen cartas en el asunt. No sería para nada justo que el actual presidente se desajuste la corbata a pocos días de dejar el mando y dedique su tiempo a hacer "obritas" (como lo es el Cristo del Pacífico); pero tampoco sería dable que el presidente electo Humala no intervenga en la resolución del caso solo porque "no está sucediendo en su mandato oficial".

Hay solo una oportunidad en la que los políticos se ensucian los zapatos y escuchan al pueblo: durante sus campañas, así que el que está más "fresco" sería nada menos que Ollanta Humala. Además, si recordamos bien, el líder de Gana perú tuvo un considerable porcentaje de votos en el departamento de Puno.

Con esta gran ventaja, Ollanta debería conocer la manera de pensar, las necesidades y demás solicitudes de los puneños, esto serviría muchísimo para que entre los dos presidentes (el actual y el electo) pudieran crear un plan que pudiera funcionar en dos partes: una dialogación y posible negociación realizada por Alan García antes de terminar su mandato; y una negociación total que podría darse luego del 28 de julio (con Humala) en caso de que esta primera parte no funcione con García.

Pónganse las pilas, pues. No olviden que han prometido dialogar, y de pasadita, que dos cabezas piensan mejor que una.

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