Noruega levántate tras el shock. (Editorial Combativo)

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No queda otra opción más que aborrecer al Asesino de Oslo luego del atentado del pasado viernes, que ha cobrado la vida de 76 personas y que aún mantiene a otras desaparecidas.




El fanatismo social, cultural, religioso o político es una lacra social que debe erradicarse, o que nunca debió existir, pero es triste sentir aquella impotencia contra algo que nace de la propia psicología de cada persona, que no sabe diferenciar de lo que le conviene como persona o como estado.




Este fanatismo lleva a alucinaciones inpensadas y a consecuencias lamentables. Son aquel poder "divino" y sobrevaloración exagerada los que llevaron a Anders Behing Breivik, el asesino de Oslo, a querer "castigar" la socialdemocracia -en base a su ultraderechismo- para salvar a Noruega de la "importación" de musulmanes.




El mundo ha sido golpeado una y otra vez con violencia extrema propiciada por personas dementes que creen que algún ser divino los eligió por alguna razón para hacer "justicia" por sus propias manos, esto no es producido sino por la intolerancia de algunos para no aceptar y convivir en un mundo globalizado, multiracial y multicultural.

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